1 Distancia y Postura
Cuando vamos en el transporte o descansamos en el sillón, tendemos a acercar el celular demasiado al rostro. Esta costumbre obliga a los músculos oculares a mantener un esfuerzo constante.
El ajuste: Procura sostener tus dispositivos a unos 35-40 centímetros de distancia. Si trabajas en una laptop, usa una base para elevar el monitor a la altura de tu mirada y mantén una postura relajada.
2 La regla de las pausas
Estar inmerso en un reporte del trabajo o en clases virtuales hace que parpadeemos menos. Esto se traduce en la clásica sensación de sequedad o pesadez al final de la tarde.
El ajuste: Acostúmbrate a desviar la mirada. Cada 20 o 30 minutos, mira por la ventana hacia un punto lejano (como un edificio o un parque) durante unos segundos. Romper el enfoque cercano es un alivio inmediato.